Cómo Fotografiar la Niebla

Aprenderemos cómo fotografiar la niebla. Uno de los retos más arriesgados para algunas personas es hacer este tipo de fotografías y hoy te vamos a mostrar cómo lo hacen los fotógrafos profesionales.

Fotografiar en la niebla es muy diferente a fotografiar en cualquier otra condición: las escenas no son nada claras ni definidas. También suelen carecer de contraste y saturación de color, y el brillo de toda la escena es muy bajo.

La fuente de luz también es diferente: podemos comparar la niebla con una caja de luz donde la luz se proyecta de manera difusa en lugar de una fuente bien determinada. Obviamente, esto afecta drásticamente la intensidad de la luz, las sombras y, en consecuencia, la profundidad de la toma.

Cómo fotografiar la niebla
Cómo fotografiar la niebla

¿Cómo fotografiar la niebla?

¡Preparemos la cámara! Tienes que acomodar los siguientes parámetros:

  • Presta atención al exposímetro de la cámara: en caso de niebla probablemente no funcionará correctamente ya que la niebla hace que el aire refleje mucho más la luz, dando a la cámara una lectura decididamente incorrecta del brillo de la escena.
  • El truco está en saber utilizar la niebla o neblina a nuestro favor mientras evitamos que su presencia dañe a nuestro sujeto. Por ello, debes enfatizar en la profundidad. Los objetos posicionados en una escena, dependiendo de la distancia a nuestra cámara, se irán haciendo cada vez más pequeños y perderán contraste.
  • Suaviza la luz, esto lo haces equilibrando la dispersión de la luz.
  • Usa tu trípode, el disparador automático y coloca la cámara en una base estable. De igual manera, tienes que tratar de que el viento no impacte de frente con los equipos y así evitar la vibración.

No olvides planificar tus disparos, ubica la cámara en un ángulo que los rayos de luz no impacten directamente en la fuente. Asimismo, evalúa el tipo de niebla. Cuanto más densa sea la niebla, más tenderá a aumentar la difusión de la luz. Esto significa que, con mucha niebla, necesitaremos una fuente de luz extremadamente potente.

El “truco” para equilibrar una escena con niebla espesa es tomar la foto después de la puesta del sol cuando el cielo está oscuro.